En Ecuador existen diversos vehículos a través de los cuales los inversores pueden canalizar sus inversiones, ya sea en acciones o participaciones de compañías, o en obligaciones u otros valores negociables.

  • Compañías anónimas o limitadas

 Una opción es canalizar la inversión a través de compañías anónimas o compañías limitadas. Estas compañías se gobiernan mediante una junta general, compuesta por los socios legalmente convocados y reunidos. Al adquirir acciones o participaciones de una compañía, el inversionista pasaría a ser socio de la misma.

Pros: La responsabilidad de los inversionistas se encuentra limitada a sus aportaciones al capital social de la compañía, limitando el riesgo en la inversión. Asimismo, en el caso de la sociedad anónima, la entrada y salida de los accionistas es libre, por lo que un inversionista puede transmitir su participación en cualquier momento.

Contras: Las actividades que puede realizar una compañía, ya sea anónima o limitada, se encuentran sujetas a aquellas que consten en su objeto social. El inversionista deberá estar atento al objeto social de la compañía en la que invertirá, ya que los instrumentos en los cuáles podrá invertir la compañía deberán estar incluidos en el objeto social, lo que limita las posibilidades de acción.

  • Fideicomiso mercantil

Los fideicomisos mercantiles son patrimonios autónomos constituidos por los derechos y obligaciones afectados a una finalidad y que se constituyen como efecto jurídico del contrato de fideicomiso. El fideicomiso es capaz de ejercer derechos y contraer obligaciones a través del fiduciario. Los activos que forman parte del patrimonio autónomo están separados de los activos de los constituyentes, la fiduciaria y los beneficiarios. Las inversiones se llevan a cabo en la forma de aportes al fideicomiso. Dichos aportes después son invertidos por la fiduciaria conforme a lo previsto en el contrato de fideicomiso y en las instrucciones correspondientes.

Pros: Al tratarse de un patrimonio autónomo, este se encuentra protegido de las obligaciones de los constituyentes, de la fiduciaria y de los beneficiarios. El fideicomiso es un instrumento flexible, versátil y ágil, pudiendo fijarse su estructura y sus órganos según la voluntad de los constituyentes. Además, no existen más limitaciones a las actividades que pueda realizar el fideicomiso aparte de las que se establezcan en el contrato de constitución. Los ingresos que genere el fideicomiso no serán retenidos a los efectos del impuesto a la renta hasta que se entregue las utilidades a los constituyentes.

Contras: El fideicomiso de inversión no requiere de una calificación de riesgo, por lo que da menos seguridad que, por ejemplo, un fondo colectivo. Un fideicomiso no tiene las obligaciones de información y de reporte a los inversores que puede tener un fondo, por lo que el inversor debe prestar especial atención a la administración del fideicomiso, sus términos contractuales y los reglamentos que tenga, en su caso.

  • Fondo colectivo

También se puede invertir en un fondo colectivo, cuya gestión, manejo y representación estará a cargo de una compañía administradora de fondos y fideicomisos. Los aportes al fondo estarán representados en cuotas, que son valores negociables, a través de endoso, o de anotación si es que son valores desmaterializados.

Pros: Un fondo colectivo debe contar con un prospecto de oferta pública, lo que proporciona mayor información al inversionista. Para operar un fondo se debe contar con la autorización de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros, lo que brinda mayor seguridad.

Contras: Los inversionistas no recibirán la restitución de su inversión mientras no haya transcurrido el plazo de vida del fondo. Si un inversionista quiere salir del fondo, deberá acudir al mercado secundario para transmitir su cuota. El comprador deberá estar autorizado por el comité de inversión. 

Evidentemente en cada caso habrá que analizar los aspectos tributarios de las alternativas.

Advertencia: El boletín de Pérez Bustamante & Ponce no es ni podrá ser usado como asesoría u opinión legal, en vista de que se trata de un documento puramente informativo.