Desde el Ejecutivo se propone que Ecuador se incorpore a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Ese proceso implicará una evaluación de las políticas económicas aplicadas en el país; por lo tanto, los principios rectores de la política tributaria estarán en la mira.

Un poco de historia: en 1776, Adam Smith propuso cuatro objetivos básicos que debería tener el sistema tributario: (i) equidad, es decir que todos contribuyentes soporten una carga impositiva equivalente; (ii) conveniencia, implica que el Estado debe maximizar la recaudación con las menores dificultades posibles para los contribuyentes; (iii) certeza, supone que los impuestos deben ser ciertos y no arbitrarios; y, (iv) economía, que implica que los costos de recaudación deben ser los mínimos.

Entonces, para evaluar el sistema tributario habrá que preguntarse ¿cómo está distribuida la carga impositiva? ¿cuántos obstáculos y dificultades contiene el sistema para que el contribuyente pague sus impuestos? ¿el sistema tributario permite que los actores económicos planifiquen a largo plazo? ¿son eficientes los costos en que incurre la Administración Tributaria para alcanzar su recaudación? ¿cuál es el impacto que tiene para los negocios la carga administrativa que supone tributar?

La OCDE ha propuesto un marco cualitativo -compuesto por cánones, criterios y parámetros- adicional a los de la economía clásica, que sirve para evaluar los sistemas tributarios, entre los que destacan los siguientes:

  • Crecimiento económico y eficiencia: el sistema tributario es ineficaz si reduce y obstaculiza la capacidad productiva y/o la innovación en la economía. Los sistemas de tributación deben ser flexibles y dinámicos para garantizar que se mantengan a la par de los desarrollos tecnológicos y comerciales.

  • Neutralidad fiscal: el efecto de la ley tributaria sobre las decisiones económicas -como participar en una transacción o efectuar una restructuración- debe ser mínimo.

  • Minimizar la erosión de la base imponible: las regulaciones locales deben prevenir que los beneficios se trasladen a otras ubicaciones para resultar en una escasa o nula tributación.

En este contexto, la Ley Orgánica para el Fomento Productivo, Atracción de Inversiones, Generación de Empleo y Estabilidad y Equilibrio Fiscal[1] dio la pauta para la simplificación, coordinación y transparencia del sistema tributario; y, el Servicio de Rentas Internas emitió normas para reducir trámites, formularios y anexos tributarios.  Con miras a la adhesión a la OCDE, el reto que enfrenta el país es comprender los cuellos de botella dentro del sistema tributario actual y proponer cambios para mejorar la eficiencia en términos cualitativos.

[1] Registro Oficial Suplemento 309 de 21-ago.-2018

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