El International Accounting Standards Board (IASB) emitió nuevos estándares contables, que son aplicables de manera obligatoria a las empresas bajo vigilancia y control de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros en el Ecuador.

Los nuevos estándares son: las NIIF 9 – Instrumentos Financieros; NIIF 15 – Ingresos de contratos con clientes, cuya fecha efectiva es el 1 de enero del 2018; y la NIIF 16 – Arrendamientos cuya fecha efectiva es el 1 de enero del 2019, con opción de aplicación anticipada para el ejercicio económico 2018.

Todos estos nuevos estándares introducen cambios en el reconocimiento y medición de las diferentes partidas de los estados financieros, y generan cambios que pueden llegar a ser significativos para algunas industrias.

Para efectos tributarios es importante tomar en cuenta el artículo 39 del Reglamento para la Aplicación de la Ley de Régimen Tributario Interno (LRTI) que señala que los estados financieros deben ser preparados de acuerdo con los principios del marco normativo del ente de control, esto es las Normas Internacionales de Información Financiera – NIIF. Sin embargo, la Corte Nacional de Justicia se ha pronunciado estableciendo que los contribuyentes deben cumplir con las disposiciones de la LRTI, su reglamento y demás normativa tributaria emitida por la entidad de control. Es decir, que cualquier principio contable para efectos tributarios deberá estar supeditados a los dispuesto en las normas legales[1].

De lo anteriormente mencionado, las afectaciones financieras por aplicación de los nuevos estándares contables deberán ser consideradas como ingreso no gravado o gasto no deducible a través de partidas conciliatorias en la conciliación contable tributario – CCT.

Sólo para poner un ejemplo, cuando una compañía reconozca financieramente un ingreso al que se le afectó una contraprestación variable por descuento, el valor facturado por la prestación del servicio o la transferencia del bien objeto del ingreso será diferente al ingreso financiero, toda vez que la norma contable obliga a reconocer el descuento a pesar de que el mismo no haya sido otorgado. En este caso las empresas deberán considerar la diferencia – descuento no otorgado – como una partida conciliatoria en la CCT (efecto gasto no deducible), aumentando la base imponible de impuesto a la renta.

En el caso del reconocimiento financiero de un activo arrendado la depreciación del activo por derecho de uso y el registro del componente financiero del pasivo por arrendamiento anual a ser registrados en resultados, diferirán del valor acumulado de las facturas por arrendamiento emitidas en dicho ejercicio. Esta diferencia deberá ser considerada como un gasto no deducible o una deducción adicional dependiendo de la naturaleza de la diferencia.

En los casos anteriores, no afectar tributariamente con los ajustes NIIF es lo correcto; sin embargo, la normativa tributaria no prevé el tratamiento de estas afectaciones mediante el reconocimiento de un impuesto diferido.

Por lo señalado y debido a que los nuevos estándares contables no están alineados con las normas tributarias vigentes, es de suma importancia realizar una revisión estratégica de los efectos tributarios a ser considerados en la conciliación contable tributario del año 2018 previo al cierre contable del ejercicio.

[1] Fallo dictado el 17 de diciembre de 2013, dentro del Recurso No. 601-2012

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