A nadie se le ocurriría promocionar algo como “medíquese usted mismo” o “construya usted mismo su casa”. Todo lo contrario, la tendencia general va dirigida a evitar la automedicación y consultar a los profesionales de la medicina cuando existan síntomas que puedan indicar un problema de salud que requiera un tratamiento específico. De igual manera, escuchamos todo el tiempo, pero especialmente cuando el invierno o los sismos se presentan, cuán importante es que las viviendas sean construidas bajo la dirección de profesionales que cuiden que los materiales y diseños protejan a quienes las habitan.

Parece preocupante la tendencia contraria en el caso de la abogacía. Desde hace varios años hemos sido testigos cómo en varios ámbitos del quehacer de las personas, se han establecido procedimientos que tienen que ver con el ejercicio de sus derechos, pero que no requieren la participación de abogados. Aún más, se ha llegado a promocionar de modo expreso que “el patrocinio de abogado” no es necesario. La razón seguramente está en la intención de evitar el costo del honorario a cargo del interesado (algo que jamás pasaría por la mente si se trataría de la participación de los profesionales médicos o ingenieros, siguiendo con la ejemplificación inicial). Esta consideración es en extremo simplista si se toma en cuenta el riesgo que resulta que un derecho no sea reconocido por no haber considerado las implicaciones legales de nuestros actos. Por otro lado, quien realiza una solicitud sin abogado puede sufrir la percibida natural tendencia de los empleados, públicos y privados de negar las peticiones con cualquier pretexto, por más mínimo que sea.

En el mundo globalizado, la información en las manos de todos. Es muy frecuente ver y escuchar cómo la generalidad de las personas comenta e interpreta las leyes; es usual que lo hagan los periodistas, ministros, trabajadores, dirigentes, economistas, y profesionales de cualquier otro campo. Lamentablemente es también usual comprobar que muchas de esas opiniones no se compadecen con lo que la norma ordenó, prohibió o permitió. Conocer la ley e interpretarla según los casos específicos, es mucho más que recitar unos cuantos artículos.

Los abogados, al igual que el resto de profesionales, cumplen una función muy importante dentro de la sociedad, son los guardianes de la vigencia y correcta aplicación del Derecho. Por la nobleza e importancia de la actividad que cumplen, merecen el reconocimiento y respeto de todos.

Advertencia: El boletín de Pérez, Bustamante & Ponce no es ni podrá ser usado como asesoría u opinión legal, en vista de que se trata de un documento puramente informativo.

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