Esta forma de trabajo no es una nueva[1], sin embargo, es una modalidad que actualmente ha tomado especial importancia debido al acceso a la tecnología y las posibilidades de conectividad. El teletrabajo es una forma de trabajo a domicilio que se lleva a cabo mediante el uso de tecnologías de información y comunicación.

En general, el teletrabajo es una forma de desempeñar el trabajo, no un tipo de contratación. Es decir que puede ser aplicado a los diferentes contratos laborales. Es importante señalar que no se considera teletrabajo cuando un trabajador realiza ocasionalmente su trabajo en su domicilio.

El teletrabajo requerirá que exista un acuerdo de las condiciones entre el empleador y el trabajador. Entre las condiciones se establecerá quién proveerá los equipos, quién cubrirá los gastos de su mantenimiento, etc. Así mismo es importante que se señale si es un teletrabajo absoluto o se utilizará una modalidad combinada; por ejemplo, el trabajador deberá asistir a las instalaciones de la empresa en los días acordados.

¿Cuáles son las características principales del teletrabajo?

  • Se necesita acuerdo entre el trabajador y el empleador.
  • Se sujeta a todas las normas de contratación generales.
  • La persona trabajadora recibe una remuneración por el trabajo realizado.
  • No se considera trabajo independiente ni eventual.

¿Qué garantías debe existir?

  • Trato igualitario entre trabajadores a domicilio y los otros trabajadores.
  • Protección en materia de seguridad y salud en el trabajo.
  • Remuneración justa y dentro de los parámetros legales establecidos.
  • Protección por regímenes de seguridad social: maternidad, salud, jubilación, etc.

¿Qué retos y ventajas presenta esta forma de trabajo?

Uno de los retos más importantes es el tema del control de trabajo y el desempeño del trabajador. Si bien es necesario que en el contrato de trabajo se establezcan claramente las formas en las que el trabajador será evaluado, ya sea mediante el uso de tecnología de control, entrega de informes, evaluaciones periódicas, etc., es importante señalar que el teletrabajo requiere que exista confianza por parte de empleador hacia el teletrabajador; caso contrario será muy difícil que la relación funcione.

Entre las ventajas que presenta, tanto para el teletrabajador como para el empleador, es el ahorro y optimización de tiempo y recursos: El teletrabajador no requerirá movilizarse hacia las instalaciones de la empresa, de tal manera que tendrá más tiempo a su favor; esto influye directamente en la satisfacción del trabajador al momento de evaluar su empleo. Otra ventaja de esta forma de trabajo es que disminuye el porcentaje de ausentismo, ya que el trabajo dispone de más tiempo para su vida personal y, por ello, no requiere tantos permisos por parte de la empresa.

En conclusión, el teletrabajo es una forma de desempeñar las funciones que se sujeta a las reglas generales de la contratación laboral. Presenta algunos retos y ventajas al momento de llevárselo a cabo. Su correcta aplicación y aprovechamiento dependerá mucho de que las condiciones de esta modalidad estén claramente determinadas según el cargo y el trabajo a desempeñar lo requieran.

[1] A nivel internacional existe normativa que regula esta forma de trabajo. El Convenio 177 de la OTI, sobre trabajo a domicilio, fue suscrito en 1996 y entró en vigor en abril del 2000. El Ecuador no lo ha ratificado. En Latinoamérica Colombia y Argentina cuentan con normativa detallada sobre esta materia. Actualmente no se encuentra regulado por la legislación ecuatoriana.

Advertencia: El boletín de Pérez, Bustamante & Ponce no es ni podrá ser usado como asesoría u opinión legal, en vista de que se trata de un documento puramente informativo.

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